El Momento en El Que Casi No Paso Mi Primer Año

La mayor parte de mi primer año en la escuela secundaria fue sorprendentemente increíble. Antes de comenzar el año, estaba aterrorizada de ser un estudiante de primer año después de escuchar las historias de horror de las amigas de mi hermana mayor de esa temporada.  Afortunadamente esto no terminó siendo el caso ya que algunos de los estudiantes mayores terminaron siendo muy amable. Todavía estaba empeñada en perseguir mis sueños en la actuación, la danza y la escritura.  Cuando estaba en mi casa practicaba la danza, bailando a la melodía clásica, intentando de aprender el ballet sola. Veía telenovelas para imitar la "actuación fenomenal", repetía las líneas y las emociones de la protagonista hasta llegar al punto en el que podía llorar cuando la escena lo exige. Mis improvisadas clases de actuación me inspiraron a empezar a escribir mi primer guión.

Me sorprendió la rapidez con la que pude crear el diálogo, los tramas y los personajes que encontraron un lugar muy especial en mi corazón. Poco después de iniciar el guión, me sentí obsesionada con la escritura. Recuerdo todo el tiempo que pasé en las clases para crear nuevos diálogos, resolver conflictos y crear nuevos. Después llegaba a mi casa y seguía escribiendo. Cuando llegó la hora de irme a dormir, recuerdo de pensar en mi siguiente escena al cerrar mis ojos por tanto tiempo, que al final la escena se apareciera en mis sueños. Mi objetivo era que un día pudiera hacer esta película con la esperanza de que formara parte del elenco.

Pronto después me entere que la marea de creatividad vino con un precio. Descubrí que estaba fallando la mayoría de mis clases. Esto, por supuesto, no se sentaba bien con mis padres. No sabía cómo justificarme y decirles que estoy fallando a mis clases porque no podía de dejar de escribir mi primera telenovela.  Para serte sincera, no me atrevía a decirle que esa fue mi razón, pero tal vez si lo hubiera hecho alomejor me hubiese salvado del castigo.

Después de unos meses, mi familia decidió mudarse a otra parte de la ciudad, esto significó que tuve que cambiar de escuela. Ahora estaba jugando el papel de "nueva alumna" en otra escuela secundaria. A pesar de que tenía miedo de comenzar en una nueva escuela, todavía tenía la misma cantidad de creatividad que tenía antes. Sabía, sin embargo, que necesitaba tener más cuidado si no quería que mi madre me cogiera a chancletazos si volvía a traer malas notas... así resolvíamos los problemas en casa.

En esta nueva escuela, seguí trabajando en mi guión mientras balanceaba mis cursos. Encontré unos cuantos amigos que tenían curiosidad por lo que siempre escribía y me preguntaron si podían leer mi guión. Les encantó tanto que cada semana comenzaron a preguntar si había escrito más páginas para que pudieran leer. Mi historia se convirtió en el entretenimiento de mi clase de Álgebra I, fue demasiado chistoso!

Una de las ultimas paginas de mi guion!

Una de las ultimas paginas de mi guion!

Entonces me encontré con otro problema... lo que se suponía que fuera un guión de 80 páginas, convertido en uno de mas de 190 páginas, que TODAVÍA no tenía final. Unas de las razones por la cual mi cuento no tenía fin fueron porque me aferre demasiado a los personajes.  Sentí que al terminar la historia significaba terminar la aventura de la protagonista.  Al final del año, me entere que si pase algunas de mis clases, pero no fueron suficiente para poder pasar al décimo grado completamente.  Como comencé la nueva escuela a mediados de año, no me dio el tiempo para ponerme al mismo nivel que los otros estudiantes, pero no deje que eso me detuviera.  Para mí era importante continuar con mis sueños de ser una actriz mientras terminaba la escuela, así que comencé el segundo año tomando clases de primer año y al hacerlo descubrí que mi escuela también estaba ofreciendo clases de drama. Inmediatamente me inscribí y comencé una nueva aventura - otra historia para otra ocasión.


Ahora que he terminado la escuela y acabo de terminar la universidad, la gente se sorprende a menudo cuando les cuento esta historia. Se preguntan cómo era posible dejar que mis calificaciones se fueran tan afectadas por la decisión de concentrarse en un guión.  Le explico que fue porque estaba perdida en mi pasión y no me arrepiento de eso porque finalmente me llevó a donde estoy el día de hoy.

Yari Olivo-Camacho